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Oportunidades de 10 partidos
muchek Acaban de cesar a Sam Mitchell.

Y se entiende. Me parecía un pésimo entrenador, especialmente, aunque no sólo entonces, en postemporada. Así que si lo han echado por cuadriculado, por falta de carisma, por incapacidad para sacar lo mejor de sus jugadores y nulidad a la hora de resolver partidos con la pizarra… la decisión parece (me parece) de lo más acertada, igual que tardía.

 El problema es que no le han despedido por eso, sino por el récord de Toronto Raptors y espoleados por una derrota vergonzante de 39 puntos ante los Nuggets. Lo curioso es que cuando uno ve el balance del equipo  (8-9) no puede evitar pensar que no está tan mal el récord, aunque quede lejos de las aspiraciones del General Manager, Colangelo, del que muchos dicen que quería cargarse a Mitchell hace mucho tiempo… ¿Y por qué no lo hizo antes? Quizá porque estuviese un poco mal visto que se despida a un técnico que acaba de ser elegido el Entrenador del Año y que había logrado una mejoría de 20 victorias con respecto al año anterior (¿pero eso fue por él o por sus jugadores?).

Sí, quizá hubiese sorprendido… pero hubiera sido valiente y probablemente hasta  beneficioso para la franquicia. Para buscar argumentos entonces, baste echar un vistazo o recordar su forma de gestionar la vuelta de los Raptors a postemporada entonces, en 2007.

El GM no se atrevió a echar al técnico que tanto criticaba la prensa canadiense, perfecto, le renovó cuando acababa contrato, perfecto, se volvió a sentar en el banquillo la campaña pasada también, perfecto, pero entonces no hubo ni premio al Técnico del Año que respetar ni mejoría de balance que premiar (de 47 pasaron a 41 triunfos) ni actuación en los Playoffs que aplaudir. Más bien lo contrario, esos Raptors de postemporada resultaron casi bochornosos.

 La pregunta es ¿por qué Colangelo no lo despidió entonces? ¿Por qué tiene que venir ahora un entrenador sin planificación a intentar convertir a toda prisa a Toronto en uno de los mejores del Este? Cada vez soy menos partidaria de los despidos en plena temporada, y no me refiero a Mitchell (su caso es una excepción necesaria) sino a los otros caídos,  Carlesimo en Oklahoma City, equipo joven en ciudad nueva, y Washington, marcado y mermado por las lesiones. ¿Oportunidades de 10 partidos? No parecen muy justas…

Source: NBA